Imagen: "Barco sonámbulo", Pavel Bergr

13 de abril de 2014

El hilo rojo



Ilustración: Hajnalka Cserháti

Según una antigua creencia oriental, un hilo rojo invisible conecta a las personas que están destinadas a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper.

Supuestamente, esta creencia nace cuando se descubre que la arteria ulnar conecta el corazón con el dedo meñique. 

Cuenta la leyenda que en la Luna vive un anciano. 
Cada noche, el anciano  sale a buscar las almas que deben unirse en la Tierra y, cuando las encuentra, las enlaza por el dedo meñique con un hilo rojo, para que jamás se pierdan.



Dedicado a los que están del otro lado del hilo, dentro y fuera de la Luna









9 de abril de 2014

Serendipia 8

"Te tenía en mente y corazón"




El viernes a la tardecita andábamos con O. paseando por la calle Forest. Nos sacamos algunas fotos juntos y O. me sacó un par de fotos. Después retomamos el paseo y doblamos por una calle transversal. En eso suena mi celular. "Debe ser M.A." le digo a O. en chiste, porque el apellido de mi amiga es homónimo de la calle por la que acabábamos de doblar. Miro el celu y, en efecto, tengo una llamada perdida de M.A.
Le mando mensaje: 
Tamos caminando por D. y recibo llamada tuya. Serendipia! 
Ella: Toy viajando en el 76. Acabo de verte mientras O. te sacaba una foto.  
Yo: ¿? Increíble. 
Ella: Te tenía en mente y corazón.

¿Cuántas circunstancias debieron confluir para que esta situación haya tenido lugar?... ¿Y cuántas las posibilidades de que jamás hubiera ocurrido?

Las serendipias son algo serio, sí señor.



4 de abril de 2014

Tres deseos





Al cumplir 1 año inauguramos un rito que habrá de repetirse a lo largo de nuestra vida: celebrar el día en que llegamos al mundo. El ritual del cumpleaños suele incluir reunión con amigos y/o familia, regalos y torta con velitas. No sabemos (al menos yo no lo sé) de dónde viene esta costumbre. No sabemos a quién se le ocurrió la idea de incrustar velas encendidas en un pastel dulce, ni qué hada o ángel dispuso que debíamos pedir tres deseos antes de soplarlas, para asegurarnos de que se cumplan. No lo sabemos y, sin embargo, la mayoría de nosotros lleva a cabo este ritual en cada aniversario de su llegada a la Tierra.
El momento culminante del festejo es el de los deseos: el canto y las palmas se interrumpen; las voces y las risas se suspenden por unos segundos, y un silencio cuasi religioso acompaña al celebrante cuando cierra los ojos y formula sus deseos. 
Los deseantes, claro, no son todos iguales. Hay deseantes temerosos que piden que nada cambie, y otros temerarios que piden la ocasión de patear el tablero y quemar las naves. Hay deseantes que no saben nada acerca del deseo y se limitan a repetir maquinalmente la misma fórmula año tras año. Y deseantes tan arrasados por el deseo que temen que este salga a la luz y se dibuje en el aire con letras de fuego. 
Yo no sé cuándo ni quién le otorgó este don a los mortales. Pero ya que lo tomamos, ya que reproducimos puntualmente las formas del rito, creo que deberíamos elegir bien. Porque se trata de nuestros deseos. De lo que queremos para un nuevo año de nuestra vida que empieza así, en la penumbra, con el resplandor de las llamas y el silencio de quienes nos acompañan en un momento que, si quisiéramos, podría ser sagrado.
Por eso esta vez no quiero ser una deseante desprolija ni indolente. Voy a pensar bien antes de soplar, voy a sentir bien antes de declarar qué quiero para mí, a partir de ahora. 

Si alguna vez nos despertarnos en plena noche, o nos empapa algún aguacero repentino, o lloramos sin saber por qué, deberíamos advertir que son meras estrategias, las formas que el ángel o el hada encuentran de recordarnos qué deseamos para nuestra vida, eso que a veces- pasadas las horas, los días, los meses- tendemos peligrosamente a olvidar.





25 de marzo de 2014

Memoria del reino


Pintura: Johnny Palacios Hidalgo



En la calle, con los chicos y chicas del barrio jugábamos a la mancha, al patrón de la vereda, a las estatuas, a las esquinitas, a la rayuela, a pisa pisuela. Las chicas, además, jugábamos a la soga y al elástico. En casa, sola o con mis amigas jugaba a la maestra, a la mamá, a la empleada de boutiqueTambién fui empleada de una cartelera (para lo cual recortaba prolijamente la sección de espectáculos del diario y la iba abrochando día a día hasta armar un cuadernillo, que consultaba según los pedidos de mis clientes). 
Después estaban los juegos improvisados, sin reglamentos. Por ejemplo, jugar a disfrazarse. No de algo en particular- como una princesa o una bruja-, sino de cualquier cosa que no fuera lo que uno era. Por ejemplo, de grande. Disfrazarse era ponerse ropa de nuestras madres, sus anillos, collares y pulseras, usarle las pinturitas (el rouge, las sombras, el rímel) e ir viendo en qué cosa nos íbamos transformando. A veces, el disfraz armaba las historias (Dale que yo era una reina africana y vos un elefante y me llevabas hasta mi palacio todo lujoso y después venían y me raptaban y vos te transformabas en un príncipe o en una hechicera que me salvaba?); en otras ocasiones, primero surgían las historias y después, el vestuario ad hoc. 
Con Rosita solíamos jugar en el patio de su casa (algo extraordinario para una nena de departamento como yo). En el patio de Rosita jugábamos al campamento con unas sábanas que colgábamos de las sogas. Al interior de la tienda llevábamos almohadones, una linterna, galletitas, alguna revista, muñecas, y vivíamos mil aventuras acechadas por la noche, las fieras y las inclemencias del tiempo. 
En la pequeña habitación que habitaba con su familia, Rosita guardaba otro tesoro: en un estante del ropero, había armado una casa para su muñeca. Al abrir la puerta del ropero, se encendía una lamparita que iluminaba el reino de Babi: una camita, un placarcito, un espejo en miniatura, una sillita. 
A veces también jugábamos a espiar la calle a través de las persianas y gritarle cosas a la gente (chau pelado!) o a descolgarnos por los barrotes del balconcito, hasta que un día fuimos descubiertas y reprendidas severamente (las nenas no hacen esas cosas, no sean marimachos). 

En estos tiempos, que son muy otros, todavía veo nenas jugando a la mamá, a la maestra o a disfrazarse, y nenes jugando a la pelota o remontando barriletes. Seguramente, unos y otros seguirán teniendo sus juegos prohibidos, sus aventuras secretas, sus maneras de aprehender el mundo lejos del reglamento de los mayores. Que no sé por qué extraña razón, una vez traspuesto el umbral, suelen comportarse como si nunca hubieran pisado el territorio de la infancia, aquel reino perdido.






21 de marzo de 2014

Canto del viento salvaje


Pintura: Gaetano Bellei



Y de pronto
el día se apaga bruscamente
las morosas tardes del verano se encogen
enajenadas por un inesperado
cono de sombra.

Remolinos de viento salvaje
nos sacan del letargo
a puro escalofrío
de alegre intemperie.

El aire se vuelve fresco y limpio
como recién hecho
y miles de hojas color ocre
vuelan en todas direcciones
confundiendo destinos y brújulas.

Entonces 
su nombre se nos instala
en el cuerpo
y aún sin pronunciarlo
 el otoño sucede

y también la pesadilla
y la fiesta 
del eterno retorno

de lo nuevo que 
una vez más
y para siempre
regresa.






18 de marzo de 2014

Misterios absolutos del ciberespacio



Foto: Bet Z



Mirando el tráfico de visitantes en la Luna descubro cosas curiosas. Por ejemplo:

*En Perú hay muchas personas (o una que viene muy seguido a la Luna) interesadas en la identidad difusa.

* Los europeos se muestran notablemente atraídos por nuestros bares notables. Sí, ya sé que eso no es ningún misterio pero, para mí, que alguien procedente de Morières-lès-avignon, Provence-Alpes-Cote d'Azur esté leyendo Hoy doblete: el café Margot y el Bar de Cao me da, por lo menos, gracia.

* Las entradas más visitadas suelen ser las menos pensadas: No solo de inspiración se vive tiene el récord de visitas, y no tengo idea de por qué. ¿Quién concita semejante atención: Arcimboldo, Bioy, el menú opíparo que describe la cita...?

* Los temas que presumo "populares"  y de los que casi nunca hablo aquí (me refiero, básicamente, a temas "de actualidad" ) nunca son los más visitados en la Luna, cosa que, en general, me llena de alegría.

* Los chilenos- en especial, los provenientes de Santiago, Región Metropolitana- han leído, o leen, o se les ha dado por releer Demian, de Herman Hesse.

* Los mexicanos quieren mucho a Cortázar.

Otra rareza, al menos para mí que -obviamente- no soy una "nativa digital", es que lleguen visitantes de lugares- y culturas y lenguas- tan lejanas y diferentes. Ese hecho no deja de asombrarme, ni de despertarme cierta incredulidad ( ¿realmente en este momento  alguien está leyendo mis divagues lunáticos en Ghana, Rusia o los Emiratos Árabes?) También sé que es posible postear o comentar falseando la ubicación real (pero no es el tema de este post).


En fin, estos son solo algunos de los enigmas del mundo bloguer que se suman a otros misterios absolutos sobre los que suelo cavilar. 
Espero no encontrar respuestas (nada menos interesante que un misterio explicado).






15 de marzo de 2014

Paso de dos


Imagen: Marc Chagall


"Cuando un primo mayor se dispone a enseñarle a bailar y la agarra como un paquete, María lo aparta, perpleja. ¿Qué es eso de que los hombres lleven a la mujer, y ella deba seguir sus pasos, quieren explicarme?
- Así se baila- dice el primo experto que estrena pantalón largo.
-Fred Astaire, estúpido, no la lleva a Ginger Rogers.
-¡Claro que la lleva, boba!
-No la lleva nada, la sostiene un poquito para que no se le vuele."


María Elena Walsh, Novios de antaño.



14 de marzo de 2014

Notables, en sus detalles


El Hipopótamo
(San Telmo)


 Bar Británico 
(San Telmo)


(San Telmo)



(La Boca)



Barra de El Estaño



El Gato Negro
(Corrientes y Montevideo)



(Corrientes y Paraná)



Lo mejor de La Giralda




Fotos: Bet Z

9 de marzo de 2014

Cuento infantil




Un caballito muy blanco
apareció en mi jardín.
En su frente, un largo cuerno
brillaba como un candil.
Ese fantasma de nieve,
ese elegante corcel,
pastaba despreocupado
hasta que yo me acerqué.
“¡Los unicornios no existen!”
le dije. Y me desperté.





27 de febrero de 2014

Apocalipsis now


"La casa tenía un aljibe y me gustaba asomarme y bajar el balde para probar esa agua tan fresca y profunda. Una vez se me cayó el vaso, que repicó contra la pared redonda y se hizo añicos en el fondo. Me dio un ataque de apocalipsis, pensé que alguien tomaría agua con astillas y se caería muerto, irremediablemente apuñalado por dentro, agarrándose el cogote con desesperación, desorbitado, y todo por la inmensa culpa mía."

(María Elena Walsh, Novios de antaño.)

Como la niña que narra los hechos en este hermoso libro, a mí también me dan ataques de apocalipsis. Un error nimio o un acto involuntario de mi parte pueden desatar en mi loca cabecita una infortunada serie de consecuencias -de las cuales, por supuesto, soy responsable- cuyas imágenes opacan a la mejor película del género catástrofe. Los intentos por hacer que intervenga la parte racional de mi ser son inútiles: ningún pensamiento lógico logra imponerse a las escalofriantes posibilidades que mi imaginación construye.
Por lo general, otro hecho nimio - el portero que toca el timbre para avisarme que mañana van a cortar el agua, una canción en la radio, la tos del vecino o el afilador que se anuncia en la calle- me rescatan del edificio en llamas o el barco hundiéndose y me devuelven a mi casa, donde como si tal cosa me dispongo a preparar el almuerzo, mirá la hora que es.




Imagen: Liniers


19 de febrero de 2014

Atrapasueños


Foto: Bet Z


La casa es de madera. Venden artesanías, souvenires, cacharritos de cerámica, atrapasueños. Más atrás está el comedor, donde se puede almorzar. En las hornallas de la cocina hay ollas de cobre de las que sale humito, olor a comida rica. Al fondo se ven un corral y una huerta. Salgo de ahí y de golpe pienso: “Estoy en El Bolsón. Estoy soñando". “Entonces puedo hacer lo que quiero”, digo. Y lo hago.
Empiezo a correr y veo cómo a lo lejos comienza a dibujarse la silueta de las montañas. Veo la cima del Piltri,  y a las bandurrias en vuelo rasante sobre mi cabeza. Sigo corriendo, escucho el rumor del agua entre las piedras y llego a la orilla del río, que parece recién pintado con millones de tubitos de témpera azul Prusia. “Estoy en El Bolsón, estoy soñando, puedo hacer lo que quiero”, digo. 
Tal vez estuve allí una hora, un par de días, un año.


Quién sabe cómo corre el tiempo de los sueños. Quién sabe.




13 de febrero de 2014

Ciertas palabras




La palabra lluvia, por ejemplo. 
Es una palabra líquida, delgada, liviana 
que sale de la boca y cae en hebras finas
 hasta estrellarse en el aire. 
Después hay lluvia detrás de las ventanas, 
sobre el mar, en el campo, 
lluvia de distinta intensidad, 
de día o de noche, 
en primavera o invierno. 
Hay infinitas lluvias, 
todas diferentes, 
pero hay
una lluvia sola 
que se deshace en agua 
con solo pronunciarla. 
Lluvia, digo. 

Y llueve mi boca, 
llueve el aire.

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6 de febrero de 2014

Algunas formas del misterio


"El misterio es enorme, infinito, inabarcable. Lo que yo hago es tratar de darle una forma artística al misterio que vemos en la vida, de la misma forma en que un pintor le da entidad a un florero. Mi intención es traducir a una manifestación escénica muchas experiencias que tienen que ver con el mundo del misterio."

Norberto Jansenson, mago.

El ilusionista (1)



El ilusionista (2)







3 de febrero de 2014

Bares Notables. Hoy, doblete: el café Margot y el Bar de Cao.

Los dos pertenecen al mismo dueño  (o dueños): el Margot está en Boedo y el Bar de Cao, en San Cristóbal.

Ambos son preciosos, pero me gusta más el Margot. Corazón de Boedo.

































Fotos: Bet Z


Como en todos los bares notables -salvo algunos como Las Violetas o el Tortoni, que son hermosos pero caros, muy for export-, los precios son accesibles, el café excelente, las medialunas, los sándwiches, las picadas...todo es rico y generoso.


28 de enero de 2014

Una de caminos




"-Gato de Chesire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
-Eso depende en gran medida del sitio al que quieras llegar- dijo el Gato.
-No me importa mucho el sitio...- dijo Alicia.
-Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes- dijo el Gato.
-...siempre que llegue a alguna parte -añadió Alicia como explicación.
-¡Oh, siempre llegarás a alguna parte -aseguró el Gato- si caminas lo suficiente!"


Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas.
s/d autor foto






5 de enero de 2014

Enamorada de un valiente caballero


"Despereaux esperó a que su hermana se hubiese marchado; volvió a la página y tocó las preciosas palabras con una de sus patas. "Había una vez".
Tembló. Estornudó. Se sonó con un pañuelo.
-Había una vez -dijo en voz alta, deleitándose con el sonido. Y entonces, siguiendo cada palabra con la pata, leyó la historia de una hermosa princesa y del valiente caballero que la servía y la honraba.
Despereaux no lo sabía, pero muy pronto le haría falta ser arrojado y valiente.
¿He mencionado ya que bajo el castillo se ocultaban las mazmorras?
En las mazmorras había grandes ratas. Ratas grandes y malas. Despereaux estaba destinado a enfrentarse a ellas.
Lector, debes saber que un destino interesante (con ratas o sin ellas) aguarda a casi todos los ratones y a los hombres que no se resignan."

Kate Di Camillo,  Despereaux.











Imágenes de la película 




31 de diciembre de 2013

Otra vuelta de Tierra


                                                      Pintura: Graciela Bello


Los sueños de nunca acabar
Las flores las piedras los pájaros
Una ventana
El aire limpio de una mañana de sol
El temblor de una hoja en el agua
Los perros los gatos
Las manos de una niña asidas a una hamaca que remonta vuelo
Las ganas de ver qué hay del otro lado de la luna
La mesa de Julio la sonrisa de Erna la carta de Laurie
los amores
islas flotantes sobre un mar sin nombre
Los ensayos de vuelo
Los bares viejos
Los paseos 
Los pasajes
Crainqueville en Villa Santa Rita
Los libros que encontré y los que perdí
Los días ganados
El tiempo que se mueve en espiral 
en zig zag 
a la velocidad de la luz 
el tiempo detenido
Los juegos de palabras
el silencio
Sentir que a pesar de todo, que aun así
Las ganas de creer que otro año, otra vida, otro mundo
Seguir escribiendo ese deseo
cada hora y cada minuto de cada día y cada noche
mientras la tierra gira y gira 
una vez más
gira.




28 de diciembre de 2013

17 de diciembre de 2013

Ahora que ya sos grande ¿qué vas a hacer cuando seas niño?


                                                  Imagen: Pablo Picasso


A pesar de la tarde agobiante, ayer fui a mi clase de movimiento. En un momento, la instructora salió y, unos minutos después, una pelota gigante de color rojo entró rebotando en el salón. A esa le siguieron otras, de diferentes colores: violeta, dorado, azul, verde, naranja... 
La instructora nos dijo que cada uno tomara una esfera y dejara que el cuerpo jugase con ella. Aprovechar el calor, la gravedad y el sostén de la pelota para estirar músculos, masajear distintas zonas del cuerpo, relajarnos. Jugar.
Así que eso hice durante un rato la tarde de ayer.
De fondo sonaba María Elena Walsh.