Imagen: "Barco sonámbulo", Pavel Bergr

19 de marzo de 2013

A ver si no nos entendemos III


                                                                     Autor: Quino


Hace unos días, participé de una conversación. Las participantes éramos 3: una amiga, una vecina de mi amiga y yo. La señora hablaba muy bajito y como "para adentro"; así que, de cada frase, yo solo lograba escuchar unas pocas palabras sueltas (y muchisimas "eses" que resbalaban de su boca como peces escurridizos). La ocasión no se prestaba para pedirle que hablara más fuerte, ni a mí me importaba demasiado la conversación que, en verdad, era prácticamente un monólogo. De todos modos, para no ser descortés, miré a la señora atentamente durante todo el tiempo que duró su alocución, tratando de poner caras acordes a lo que- presumiblemente- estaba contando. Porque no se trata solo de poner caras. Hay que saber cara de qué poner. Una sonrisa amable fuera de lugar puede ser terrible. A medida que avanzaba la "charla" fui comprobando que cada gesto de la señora (la manera en que levantaba una ceja, o las dos, una sonrisa irónica, el ceño fruncido, morderse apenas el labio inferior, pasarse una mano por el pelo, levantar los hombros, etc, etc.) dibujaba con precisión el gesto que yo debía hacer como comentario a sus dichos; por momentos, incluso, hasta me permitían emitir alguna interjección tipo "uy"... "ah"... "mmmm"...etc.

Creo no equivocarme si digo que logramos comunicamos perfectamente, aunque sea incapaz de contarles de qué corno estuvimos hablando.

ps: mi abuelo, que era sordo, vivía en San Telmo, cerca de la plaza Dorrego. Todos los domingos se daba una vuelta por la feria, se sentaba en un banco y charlaba con otro señor, tan sordo como él.  "Yo no le entiendo nada- nos contaba mi abuelo- así que mientras él habla, yo le digo cualquier cosa: "claro", "sí, Pepito", "mirá qué bien, Juanita". Lo mismo debe hacer él conmigo. Y así estamos como una hora, charlando lo más bien..."  :)


16 comentarios:

  1. También están las respuestas comodín: "pero mire Ud.", "ahá", "no me diga", "qué me cuenta", "entiendo"... Yo las uso también cuando oigo perfectamente a mi interlocutor pero tengo la mente puesta lejos... en la Luna de Valencia.

    Salut, Betina.

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    1. ..."uuuh".."claro"... "ah, sí?"...¿"ah, no?"... "seguro"...
      Claro que sí, hay que tener a mano las frases comodín, son muy útiles en un ascensor, en una cola, en cualquier situación que nos fuerza a participar de un diálogo que no nos interesa en lo absoluto.

      Con razón varias veces me pareció verlo a usted vagando por aquí... :)

      Salut, Rob

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  2. Y ni te cuento lo que pasa en mi escuela, en la que trabajan muchos extranjeros, sostener una conversación, cuando uno se embala, y está la barrera del idioma que agota el cerebro, provoca ese estado, que yo llamo "unplugged"... Sobretodo en las reuniones... uno hace como que escucha, pone la cara de estar atendiendo que ponen los alumnos y la mente se desconecta y vaga por ahí...
    Y Quino, siempre con su genialidad. El lenguaje gestual parece no ponerse de acuerdo con el verbal... Qué le habrán estado diciendo al cortés extranjero que se saca el sombrero en signo de repeto? Muy bueno.

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    1. Otra mente alunizando por Valencia, quizás?... :) Es que hay situaciones donde es casi imposible no ponerse "unplugged", uf...
      Quino es genial, sí. Teniendo en cuenta la última viñeta, pareciera que lo que el turista interpretó como cordiales saludos (guiado por el lenguaje gestual) en verdad eran insultos. O, quién sabe, quizás se trate de alguna expresión como nuestro "qué hijo de puta", aplicable como insulto o como máximo elogio, según cómo y a quién se lo digan...

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  3. Bueno, casi una descripción de este mundo de sordos, donde nadie quiere entender nada sin hablar y sólo hablar...

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    1. Escuchar de verdad al otro no es algo que abunda, no.
      Pero a veces hay otros a los que es mejor no escuchar demasiado...

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  4. Menos mal que llegué tarde a la conversación! Total... con la bolilla que me iban a dar!!

    Lo que pasa, Betina, es que uno es tan bueeeeno que, generalmente, lo hace para que el interlocutor no se sienta menospreciado. Lo mismo pasa cuando te preguntan "¿Cómo andás?", son muy pocos a los que realmente le interesan saberlo. Siempre conviene contestar "Todo bien", o algo por el estilo.

    El invierno pasado me pasó esto (tener presente que nunca me había despertado con menos ganas de hablar que ese día): mientras esperaba mi turno en la despensa, adonde había ido a comprar algo para el almuerzo, entró un paisano con un semblante muy risueño, saludando a diestra y siniestra (jamás lo había visto en mi vida)y, sin más, me encaró y me dijo: "¿Cómo anda Don Alonso? A ver... yo no me llamo Alonso. Me dejó helado! Pero de todo fue que, como yo no tenía ganas de hablar, lo único que atiné a contestarle fue "Bien... ¿Y ud.?" Y el tipo estuvo "charlando" solo, monologando,como veinte minutos, mientras yo parecía Carlitos Chaplin, gesticulando. Al final se fué contento! Al igual que vos, a mi no me gusta llevarle la contra a nadie...

    Hoy somos muy amigos, el paisano y yo... Don Alonso. Hice como Dolina, al que en cada barrio lo conocen con distinto nombre, viste?

    Y hablando de sordos... me hiciste acordar de un chiste (humor gráfico, también) creo que de Caloi, en el cual alguien comentaba algo respecto a unos "alquileres atrasados" y otro, con una terrible cara de espanto, preguntaba: "¡¡¿¿Alfileres atrancados??!!

    Beso, para Betina!!

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    1. ¿Em?...Ah...mmmsí, jaja... ;)

      Buena no sé, pero educadita soy bastante, vea...
      Son convenciones, claro. Obviamente, cuando uno le dice "qué tal" a una vecina con la que no tiene más relación que la de cohabitar el mismo edificio, es de esperar que no se le ocurra responder qué tal le va verdaderamente...
      Sin embargo es cierto, hay gente muy "comunicativa" (demasiado para mi gusto, no soy muy sociable con los extraños), que de la nada empieza a contarte su vida o a tratar de investigar la tuya (lo segundo me exaspera especialmente).

      En fin, don Alonso, espero que ande muy bien y que no lo atrapen sus asistentes.

      Beso!

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  5. Capaz que no sabés de qué estuvieron hablando, pero si cómo. Ya ese lenguaje gestual implica un feedback.
    Todo un tema el del lenguaje. Hace poco leí en un blog sobre eso.

    Cuando uno quiere puede, vías para la comunicación hay. Cuando no quiere o está bloqueado, no hay caso.

    Bien por el abuelo. En su caso también lo importante fue el como.

    Un beso.

    PD: me gustó la descripción. A veces una metáfora bien metida enriquece. No es fácil metaforear.

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    1. Ni aun con las mejores intenciones y disponibilidad recíproca es fácil comunicarse:uno no se supo explicar, el otro interpretó algo diferente de lo que uno quiso decir, una broma es tomada al pie de la letra, una confesión es tomada como un chascarrillo, y así... Si no hay intenciones ni disponibilidad, la comunicación se reduce a un simulacro donde todos cumplimos con la parte que nos toca (poner caras, sonreír, decir alguna que otra "frase comodín), y ya.

      Un fenómeno, el abuelo. En su caso, lo importante era estar un rato entretenido. Y contarnos después la anécdota que, nos daba mucha gracia y le festejábamos mucho.

      Besos

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  6. Buenísima conversación! me ha sucedido. Bueno, tengo una amiga tailandesa, entre nosotras hablamos inglés, pero cuando nos juntamos con otras amistades de ella que son de Tailandia, se ponen a platicar en su idioma, y entonces, de repente se les olvida que yo ni hablo ni entiendo nada, y se dirigen a mi como preguntándose porque estoy tan callada, hasta que alguna menciona y se rompe la risa colectiva. Es curioso ese tipo de conversaciones.

    Saludos y un placer.

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    1. Uy, qué situación incómoda! Pero peor es cuando, hablando la misma lengua, dos personas se ponen a conversar sobre algo que les concierne solo a ellas y dejan "pagando" a una tercera...

      Las personas somos curiosas...

      Saludos, Beatriz, y bienvenida a la Luna.

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  7. Mi abuelo, que también era medio sordo, era un poco más directo. Si le hablaba alguien de frente, miraba a quien tuviera al costado y le preguntaba a los gritos: "¡¿Qué dice?!". Nunca entendí por qué no se lo preguntaba directamente a quien le hablaba...
    Un beso.

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    1. Porque por ahi el que le hablaba a tu abuelo también era sordo y no le escuchaba la pregunta :)

      Beso, Hermes!

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  8. Anónimo27/7/14 9:37

    De dónde has sacado la historieta de Quino?

    Gracias

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    1. La imagen está en la web. Pertenece al álbum Gente en su sitio (si lo googleas en "imágenes" lo vas a encontrar).
      Saludos

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