Imagen: "Barco sonámbulo", Pavel Bergr

26 de marzo de 2012

El reino de este mundo




Cuando bajamos del subte, en el andén,  dos policías avanzaban llevando a un muchacho, esposado; unos metros más adelante, una chica jovencita (¿quinceañera?) posaba con un impactante vestido de fiesta color violeta, con  encaje negro y mucho vuelo. Un asistente le daba indicaciones a la "modelo" y , a unos pasos de ella, clic, clic, la fotógrafa eternizaba su imagen de virginal dama gótica, iluminada con la luz fría y blanca de la estación.


En el banco, una pareja de ancianos esperaba su turno. Los dos tenían aspecto de venir desde muy lejos, en tiempo y espacio. La señora era muy viejita, menuda, de rasgos indígenas y cabello entrecano peinado en una larga trenza; llevaba un pañuelito estampado en la cabeza y ropa amplia, quizás demasiado para su figura mínima. Parecía tener cientos de años, con su piel de cobre tan arrugada y curtida.
En un momento, una adolescente que estaba haciendo la cola se asomó:
-Venga, abuela. Es su turno-, dijo. Y le extendió la mano.
La chica condujo a la señora hasta la ventanilla, donde el cajero le dio unos papeles. También le entregó una almohadilla entintada. Entonces, asesorada por su nieta, la anciana apoyó firmemente su pulgar en la almohadilla y luego estampó su "firma" en uno de aquellos documentos.

Eso ocurría  mientras otra señora de unos 60 años lookeada como de 30, con remera, calzas y botas negras, pelo platinado y  corte punk,  iba de aquí para allá, fastididada porque, al parecer,  hoy el sistema andaba para la mierda.

22 de marzo de 2012

The songs and singing



                                                            

En la calle, en casa, en voz baja o a voz en cuello.
Solos o con otros, con dos o con miles.
A capella, con pequeñas bandas, con grandes orquestas.
Por la mañana o por la noche, de tarde y cuando amanece.
Zambas y boleros, tango y bossa nova, blues y rock and roll,
pop y flamenco, jazz y cuarteto, cumbia y vallenato.
En español, en inglés, italiano o francés.
En catalán, alemán o portugués.
Chapuceando, balbuceando decires extranjeros.
Tarareando, silbando, canturreando.
Susurrando, arrullando, riendo o llorando.
Sumar, multiplicar, resonar, amplificar.
Para otros, en otros, por otros.
Sin ton ni son.
De pena o de alegría.
Como los dioses o para el diablo.
Con un hilito de voz o rugiendo como fieras.

Aire que entra y
que sale
mágicamente transformado
en música.

                                        

19 de marzo de 2012

15 de marzo de 2012

No solo de inspiración se vive


Imagen: Arcimboldo


Comida del 2 de febrero de 1976.

Un platazo de ñoquis con queso. Un buen bife, cinco zanahorias, un gran pedazo de zapallo, una parva de chauchas. Mucho helado de crema de vainilla y frambuesa. Dos manzanas. A la tarde había comido tres cuartos de kilo de pan francés, con dulce de leche y mermelada de frambuesas, bebido dos tazas de té muy cargado y un vaso de agua mineral con efervescencia.


Pistas:
* Escritor argentino 
* 1914-1999
* Su fisonomía no se correspondía con su voracidad.

No vale guglear!... 


13 de marzo de 2012

Al Ingenioso Hidalgo Don Cocorastuti



                 
                         Que los cumpla muy feliz!  
            (va con chofer incluido)


 
"¿Un instante de felicidad no es suficiente para toda una vida? "
 (F. Dostoievsky, Noches Blancas)


Un gran abrazo, estimado amigo.
Y que hoy- y siempre- la vida le sea pródiga en instantes de felicidad (no vamos a andar pichuleando como su amigo Fedor...)

9 de marzo de 2012

Cansada de los que dicen...




1. -¿Cómo estás?
    -Bien.
    -Decíselo a tu cara, entonces, porque no se te nota.

2. Yo no creo en las casualidades sino en las causalidades  (enfatizando  la sílaba correspondiente).
 
3. A llorar a la iglesia.

4.  Yo tengo códigos/ Hay que tener códigos/ No tiene códigos


Y, en general, cansada de los que recurren todo el tiempo a frases hechas y lugares comunes de puro vagos, por decir algo, por inercia, por parecer "profundos", porque están frente a una cámara de TV... Para colmo suelen acompañar esas expresiones con gestos o guiños, como para indicar que semejante genialidad se les ocurrió a ellos. Uf.

Otra cosa son los refranes y dichos populares que perduran a lo largo de los siglos y que expresan algunas verdades inoxidables con gracia y picardía:

De tal palo, tal astilla.
Más vale pájaro en mano que cien volando.
En casa de herrero, cuchillo de palo.
El diablo sabe por diablo, pero más sabe por viejo.
Donde manda capitán, no manda marinero.
 Mucho ruido y pocas nueces
No todo lo que reluce es oro
                            
                                
                
                    A buen entendedor, pocas palabras.

                                               

5 de marzo de 2012

Oniromaquia

Imagen: maria allemand

 Ahora tomo por una calle lateral
y entro en una zona de edificios altísimos
cien, quinientos, mil pisos.

Todos los pisos tienen un balcón
y en cada balcón hay una persona
hombres y mujeres
en todos los balcones.

Una mujer  sostiene en sus manos 
un  aparato de plástico naranja 
con un cable verde 
interminable
que se comunica con otros tantos
aparatos de plástico naranja
que resplandecen  en todos los balcones 
como chispas de un incendio inconcluso.

Entonces
alguien acerca el aparato a su boca
e inmediatamente
mil personas acercan el aparato a su oreja
mientras el cable se estira
como un tallo gigantesco.

El mensaje es:
Lidia es una egoísta

Los sonidos trepan como
hormigas desaforadas
y un enorme  reflector
enceguece la calle
en un punto exacto

Y Lidia corre 
tropezándose en una red 
de mil ojos
la luz va a tragársela
y ella corre
los aparatos crepitan como
moscas quemadas
el tallo se agita como
un mástil de agua
el silencio es total

Y Lidia estampa su figura 
en el asfalto
multiplica la sombra de sus huesos
y se zambulle en un remolino de viento,
mientras su falda, atrapada en 
 un poste de luz,
flamea en una leve despedida a lunares.

El reflector se apaga.

Es una noche tranquila de verano
y no hay nada que mirar.

El edificio de mil pisos está ahí,
con sus balcones desiertos 
y sus persianas bajas.

Cuando me alejo, 
algo
como un llanto quieto
se escurre por la alcantarilla.

Saco de mi bolsa
un pañuelito a lunares
me sueno la nariz
salgo de la Zona.

Los edificios roncan como dinosaurios.



Cuando era chica hubo un edificio de 10 pisos. Hubo un grupo de niños y niñas asomados a los balcones con sus flamantes walkie talkies, en una silenciosa noche de verano. Hubo una Lidia. Y, quién sabe, quizás haya habido unas de las tantas oscuras, secretas conspiraciones que los niños son capaces de urdir y que, mucho tiempo después nos visitan en forma de sueños o de pesadillas.