Imagen: "Barco sonámbulo", Pavel Bergr

2 de junio de 2014

Cuestión de estilo





No digo que resulte fácil. Al contrario. Ser sencillo puede ser una de las cosas más complicadas. 

Vicente Huidobro dijo: "El adjetivo, cuando no da vida, mata".  

En Alicia a través del espejo leemos:
“-Cuando yo uso una palabra –insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso- quiere decir lo que quiero que diga..., ni más ni menos.
-La cuestión es –insistió Alicia- si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
-La cuestión –zanjó Humpty Dumpty- es saber quién es el que manda. Eso es todo.”

Horacio Quiroga, en su Decálogo del perfecto cuentista recomienda:
Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: "Desde el río soplaba el viento frío", no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla.

Para Stephen King, el vocabulario es el pan del escritor. Puedes aprovechar lo que tengas sin ningún sentimiento de culpa ni de inferioridad. Es lo que le dijo la puta al marinero vergonzoso: "Oye , guapo, que no es cuestión de lo que tienes sino de cómo lo usas".  

Retomo: no es fácil. 
No siempre encontramos las palabras precisas para decir lo que queremos decir. Cada palabra"dice lo que dice /y además más y otra cosa" advierte Alejandra Pizarnik, por eso con ellas hay que andar con cuidado. Quizás para Quiroga era sencillo saber que "Desde el río soplaba el viento frío" era la mejor, la única forma de describir esa circunstancia. A otros puede costarles mucho más. 
Esa es la tarea, claro. Ese es el chiste. A veces sale. Otras parece que salió, pero no. Y otras, tachamos, cambiamos, suprimimos, rompemos y, finalmente nos resignamos: no hay manera, no logramos decir eso que queremos decir.

Es entendible que a alguien que escribe le dé trabajo, le cueste ser simple. Lo que no soporto es que alguien que escribe decida no ser simple creyendo que eso es escribir bien, que ser un escritor es decir lo más obvio y sencillo del mundo de la forma más rebuscada posible.

Todo esto viene a cuento porque en estos días leí un par de revistas "culturales"con editoriales y reseñas llenas de frases grandilocuentes, lugares comunes y palabras "difíciles", cuyo fin evidente era impresionar al lector demostrando cuán cultos eran sus autores.  El resultado es un texto confuso, pretencioso, ridículo, con una sintaxis enloquecida. Pobres palabras, da pena verlas ahí, tan tensas, tan exigidas, más perdidas que perro en cancha e' bochas...



6 comentarios:

  1. Excelente elogio de la simplicidad.
    Un saludo cariñoso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Eleonora.
      Un abrazo para vos.

      Eliminar
  2. Qué sensación de ahogo deben sufrir esas palabras, no? Quizá esa pretendida intelectualidad sea el peor encierro que pueden padecer. Porque aún siendo un oficio en el cual el escritor debe imponer su voluntad, a la hora de crear, nunca se le puede negar, a la palabra, su autonomía. Inclusive la búsqueda de un estilo propio puede llevar a una especie de cerrazón que impide que la escritura fluya espontánea y sincera. Además, en lo simple la belleza tiende a ser más profunda.

    Sigue cavilando, Betina... que las palabras, reticentes o juguetonas, continuarán llegando.

    Hasta pronto!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Algo típico en los chicos (sobre todo en la escuela secundaria): cuando se les pide que escriban un cuento, en lugar de "el sol brillaba en el cielo" muchos deciden poner "El astro rey brillaba en el firmamento", porque les parece que suena más literario. Otra cosa típica es que, si escriben una poesía, usen el "tú" en lugar del vos.
      No hay un estilo correcto, cada escritor debe encontrar el propio. Hay autores más barrocos y otros más llanos y ascéticos. El asunto es no impostar un estilo sino buscar la propia voz (cuanto más sencillita mejor, para mi gusto :-)

      Abrazo Sinuhe!

      Eliminar
  3. Esos textos enmarañados y confusos son como el maquillaje recargado en una mujer, tan solo una máscara ridícula que deja en mayor evidencia lo que pretende ocultar.
    Como ejemplo siempre pongo la carta que el descubridor del ADN le escribió a su hijo de 12 años explicando algo tan complejo tan solo en 7 páginas.
    O, ya que cita a Pizarnik, ¿hacen falta más palabras para expresar desesperación o dolor que estas:?
    "No puedo más de no poder más".
    Y a riesgo de abusar de las palabras, no puedo sino citar a Abelardo Castillo en referencia a su anterior respuesta:
    "Si tiene tendencia a escribir cristal en vez de vidrio; rostro en vez de cara; ascender en vez de subir; o utiliza expresiones como ¡bingo!, pantaletas, carrusel, dése una vueltita por el mundo real".

    Un abrazo :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ja, muy buena la recomendación de Castillo. Y ya que estamos: ¿no me pasaría la cartita esa sobre el ADN, así yo también entiendo de qué se trata? :)

      Abrazo, conde.

      Eliminar