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Foto: Bet Z |
Entre
tanto shopping e hipermercados iguales, sin identidad, historia ni
color local; entre tanta megacadena de librerías, de ropa, de farmacias,
de alimentos, de restaurantes, de cines, de bares; entre semejante aluvión de modernidad y globalización, algunos todavía resisten: almacenes, panaderías, mercerías, kiosquitos, verdulerías, heladerías, modistas y zapateros de barrio; pizzerías, bares, bodegones, carritos, librerías de viejo...
No digo que no haya todo lo primero. Digo que no desaparezca todo lo segundo. Porque creo que es allí donde somos lo que somos.
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Foto: Bet Z |
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Foto: Bet Z |
Vengo del blog de evaletzy y me ha encantado tu Rincón; por lo cual, si no te importa, me hago seguidor de tu Mágico Espacio.
ResponderEliminarAbrazos y besos.
Bienvenido a la Luna, Pedro! Me alegra que te sientas a gusto por aquí.
EliminarUn abrazo
Como hace dos siglos, seguimos mirando con nostalgia a las "uropas". Dios me libre!!! Un abrazo.
ResponderEliminarQué manía esa de mirar para otro lado, che (aunque ese lado se esté cayendo a pedazos, ¡pobre "uropa"! :)
EliminarAbrazo, Darío
Pienso lo mismo que vos, aunque a menudo parezca una causa perdida. El interior de los shoppings, salvo alguna excepción, ni siquiera permite distinguirlos entre sí, estar en uno es casi como estar en cualquiera, las antiguas "galerías" tenían más identidad.
ResponderEliminarMaravilloso y enternecedor ese letrero: "Modista de Europa".
Saludos, Betina.
Es verdad! Las galerías tenían - tienen, las que aun quedan- más identidad.
EliminarYo seré algo extrema, pero hasta el mercado de pulgas de Dorrego me gustaba más cuando era un mercado de pulgas, es decir, cuando todo era caótico y desordenado, con gatos que iban y venían, algunas goteras, charquitos de agua, lo imprevisible, el milagro (¡mirá lo que encontré!)...y precios accesibles. Ahora todo está prolijito, acomodadito, a la vista y carísimo.
Sí, también me enterneció ese letrero.
Abrazo, Rob.
Creo que no hay retorno, Betina. Globalización no es sólo miseria, desempleo, guerra sino también una lenta pero constante desaparición de rincones amados. Quizás convenga armarnos una burbuja de silencio en el desierto de los ruidos y meternos ahí, sin hacer ruido, y alimentar secretamente todos los sueños del mundo.
ResponderEliminarL. De Suspendelviaje.
Me da mucha rabia cuando desaparecen esos lugares, mucha. Ya sé que el "progreso", bla bla. Pero se pierde mucho con cada una de estas cosas que desaparecen.
EliminarSí, es probable que dentro de un tiempo- no tan breve, ojalá- el mundo sea una gran cadena vaya a saber de qué. Mientras tanto, podemos meternos en algunas de las burbujas que todavía quedan y dejarnos estar ahí, flotando, soñando con libros con olor a viejo, modistas europeas y kioscos con chocolatines y bijou de fantasía.
Un abrazo
"No digo que no haya todo lo primero. Digo que no desaparezca todo lo segundo. Porque creo que es allí donde somos lo que somos"
ResponderEliminarLo siento así también. Me encanta lo que rescatás en tus fotos, los recuerdos que me vienen, los cuentos y las complicidades...
Abrazo querida!
:)
Me alegra que te gusten las fotos y, sobre todo, que te evoquen buenos recuerdos.
EliminarCreo que en breve vendrán más fotos al rescate de las costumbres argentinas.
Abrazo, linda.
Ay, qué bello! No hay más? :)
ResponderEliminarYa habrá, ya habrá en breve...
EliminarHola, Betina!
ResponderEliminarQué linda esta entrada y totalmente me identifico con tu sentir, me encantan esos boliches, bien de acá, de barrio. Preciosas fotos y muy lindo texto.
Hola, Eleonora, ya te estaba extrañando!
EliminarPor suerte, todavía quedan bastantes bolichitos. Y algunas cosas, por mucho tiempo (al menos para la case media, media/baja o baja) serán necesarias e irremplazables: por ejemplo, ¿qué haría yo con las botas que "todavía pueden tirar un par de temporadas" si no estuviera el Jujeño- mi zapatero estrella- para cambiarles la mediasuela? ¿Y qué haría con mi vestidito Jackie si no hubiera mercería y/o modista para arreglarle el cierre?...
Un abrazo