Imagen: "Barco sonámbulo", Pavel Bergr
10 de diciembre de 2012
Epifanía
Imagen: Gustav Klimt, Las edades de la vida (detalle)
Son verdades de perogrullo, escuchadas y dichas mil veces. Y sin embargo, a veces ocurre que una de esas ideas se presenta ante nosotros como una revelación.
Hace unos días, mientras esperaba mi turno en la caja del supermercado, me puse a observar a la señora que estaba en la fila delante de mí. Tendría unos cincuenta y pico largos; llevaba el cabello canoso, atado en una cola de caballo; vestía un lindo solero, que dejaba al aire sus brazos, sus hombros y parte de su pecho.
Las zonas descubiertas de sus cuerpo lucían pálidas y fláccidas.
No llevaba maquillaje ni nada que procurara disimular las arrugas de expresión de su rostro.
Y sin embargo-"¿sin embargo?"- se la veía bien en ese cuerpo, enérgica y resuelta, mientras charlaba con la cajera y acomodaba los bártulos en su changuito.
El primer inevitable pensamiento fue: "no es una mujer tan grande, ¿por qué no se arregla mejor?, ¿por qué no se tiñe el pelo, por qué no usa ropa más adecuada (es decir, que oculte sus partes feas)?... Inmediatamente, un nuevo pensamiento atravesó el anterior, borrándolo de un plumazo. El nuevo pensamiento fue: ¿por qué, si los humanos aspiramos a vivir la mayor cantidad de años posible, solo debería considerarse bello y adecuado el cuerpo que portamos duante un segmento tan pequeño de nuestra vida? Si nos enorgullece vivir muchos años, ¿por qué debería avergonzarnos el cuerpo que da cuenta de esa vida vivida? A los 60, 70, 80 años, ¿tenemos un cuerpo feo o, simplemente, un cuerpo de 60, 70 u 80 años? ¿Quién determinó que una piel joven y firme es hermosa, y una añosa y fláccida, horrible? ¿Es horrible la piel fláccida de un bebé? ¿Por qué debería ser horrible la de un anciano?
No me voy a detener en la cantidad y diversidad de mensajes que recibimos a diario glorificando la juventud como si se tratara de un valor. Ni en la demente carrera contra el tiempo que acometen día a día hombres y mujeres- y no solo celebrities-con la ilusión de que el reloj de arena quede para siempre en posición horizontal.
Lo que me pregunto es: ¿por qué debería ser así?
Todavía ando buscando la respuesta.
Publicado por
Betina Z
en
20:03

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Etiquetas:
belleza,
cavilaciones,
cuerpo,
tiempo
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Ufff, todo un tema éste Betina !!!
ResponderEliminarYo creo que todo pasa por una cuestión de autoestima, de sentirse bien con uno mismo.
Para mi es mucho más importante sobrellevar con dignidad los años, y no convertirse en una máscara distorsionada, pretendiendo ser lo que ya no somos. Pero es sólo mi opinión.
No creo que esté mal como bien decís, arreglarse, pintarse, e intentar ser atractivo para quien nosotros decidamos, pero deberíamos respetar a aquellos que le restan importancia a éstas cuestiones, y del mismo modo a los que recurren a las cirugías para verse más jóvenes.
Es muy difícil abstenerse a los mensajes de las publicidades que nos batallan diariamente desde todos los ángulos, hay que tener mucha entereza.
La imágen es todo ? . Esa es la cuestión.
Y yo pienso que probablemente todo sea "una cuestión de actitud", como cantaba el poeta Rodolfo Páez, jajajaja !!
Besos !
Por supuesto, cada uno es libre de elegir cómo quiere verse (y cómo quiere vivir), y no está ni bien ni mal teñirse o dejarse las canas, preocuparse por la flaccidez y los kilos de más o no, hacerse una cirugía plástica o no hacérsela; también es cierto que no es fácil permanecer ajeno al espíritu (o a la carne) de la época, y que cada vez hay más recursos para que los "ya" parezcan "todavías", como irónicamente le señalaba Mafalda a su mamá mientras esta se maquillaba :)
EliminarLo que me intriga es cómo nació esta idea de que la belleza solo se asocie con un lapso tan breve de nuestra vida...
Por cierto, mientras sigo pensando al respecto, seguiré recurriendo a mis cremitas humectantes y demás yeites, no sea cosa que el tiempo se me escurra pensando y me sorprenda hecha una vieja pasita :P
Besos, T.
No sé por qué. Son estúpidos cánones. El otro día mientras veíamos la película "Los hombres que no amaban a las mujeres", mi chica dijo "que feo son los viejos desnudos". Era porque aparecía en efecto, un viejo en pelotas. Y me molestó de sobremanera. Porque lo que se intenta negar con tanto arreglo es lo inexorable.
ResponderEliminarUn abrazo.
Sí, son convenciones. Y se imponen, y la mayoría las acepta, y así terminan teniendo estatus de verdades absolutas. Quizás en unos años (o siglos) cambie el paradigma y los cuerpos de los viejos y las viejas sean referentes de hermosura: las arrugas, blanduras, calvicies serán signos de la vida que corrió, que corre, que dejará huella.
EliminarAbrazo, Darío.
"¿Quién determinó que una piel joven y firme es hermosa, y una añosa y fláccida, horrible?"
ResponderEliminarYo pienso que una piel joven y firme es hermosa y una añosa y fláccida no es horrible. Y que también puede ser hermosa.
Creo que hay un concepto general - muy elástico y subjetivo, pero general - de belleza.
En el caso de la piel, o de la apariencia física, es claro que la pauta la da el instinto sexual y en nuestro caso, sus derivados civilizados.
Somos animales. Y la seuxualidad en el mundo animal, involucra escencialmente a la juventud.
Sólo que los humanos hemos desarrollado este instinto hacia planos diferentes.
Hoy hay algunos íconos de belleza: juventud, poder, inteligencia, sofisticación, insolencia. Y sus análogos posmodernos: ironía, desprecio, acidez, decadencia, vacío. Y en el medio, toda la gama que se nos pueda ocurrir
Pero el concepto de belleza (subjetivo) siempre está.
Hace un siglo, en la cultura occidental,lo solemne y vetusto era símbolo de belleza, y la sexualidad y los impulsos juveniles se reprimían. Hoy, pasadas dos masacres mundiales y más, la sexualidad y la juventud, están exacerbados. La humanidad vio amenazada su existencia.
Respecto a la mujer del súper, pulgara rriba por su actitud. Ella se siente bien así, y además, te transimitió su bienestar, lo cual la va tornó bella a tu vista, si no entendí mal.
A mí no me interesan ni el maquillaje ni los perfumes. Por otro lado, también soy básico y tradicional.
Pero la belleza es subjetiva.
Pensá en tus fotos. Cuántas son diáfanas y coloridas, y cuántas más sombrías o desoladas. Y de todas esas ¿Cual tiene más belleza? Quizás hoy una y mañana otra. Quien sabe...
Lo bueno de determiandas situaciones, es que nos disparan pensamientos removedores... que no tienen porqué llevarnos a ninguna conclusión definitiva. Somos energía que fluye.
Paro por aquí.
Cariños
PD: Los seres humanos somos bichos complejos, pero bichos al fin.
Sí, somos animales. Pero me pregunto: ¿desprecia la manada a sus miembros más viejos? ¿los rechaza, se ignora, los abandona,se avergüenza de ellos?... Tal vez seamos más humanos que animales, lo cual no sé si es bueno.
EliminarCoincido: la belleza es subjetiva; y no tiene que ver con que algo sea "bonito" ni con el "tema": un tema terrible puede estar narrado/pintado/cantado/ fotografiado de manera bella, y un tema "diáfano" y alegre puede deprimirnos por la chatura o la opacidad de su realización.
También coincido: lo bueno es que ciertas situaciones- cotidianas, banales si se quiere- nos disparen preguntas, nos propongan una nueva mirada sobre viejos temas.
Cariños, ojo.
pd: eso, eso... somos unos bichos!
Como ya te habrás dado cuenta... soy coqueta!!! jajaj, pero nunca estuve pendiente de mi cuerpo, y sí he notado el paso del tiempo en pequeños detalles (comer y engordar, algunas líneas que se dibujaron en la piel, que no soy de las que tienen la genética capaz de prescindir de una clase de gym).
ResponderEliminarY realmente no me vuelvo loca por ello, me parece que pasa por otro lado, que pasa por el espíritu curioso, alegre, juguetón, lo que te mantiene "joven".
Me gusta ver a las chicas jovencitas, no reniego de mi edad queriendo volver a aquellos años, si la pasé bien, si en aquel entonces sucedieron cosas y conocí gente realmente interesante. Me gusta verlas, me dan ternura, me caen bien.
En cuanto a los ancianos, muchas veces me emocionan, si no todas, pero ahí se mezclan otros sentimientos también.
El otro día pasaba por la calle esa pareja de ancianos caminando abrazados, quién de nosotros no repara en ellos, quién de nosotros no desea una futura caminata así?
Bueno corazón,
llueve, está fresquito,
y hoy me dedico a visitar a mis amigos :)
Beso enorme!!!
Sí, lo noté...yo también soy coqueta :) Pero tampoco vivo obsesionada por el paso del tiempo. Me parece que está bueno hacerse grande con dignidad, con elegancia... con belleza, ¿por qué no?, tratando de verse bien y de sentirse a gusto con uno mismo, sin tratar de "apendejarse" (nada más patético...) Y aunque sea un lugar común, es cierto que de nada sirve un envase resplandeciente con un contenido rancio. Para brillar por fuera hace falta estar encendido, a la edad que sea...
EliminarMe encanta ver parejas de ancianos tomadas de la mano, divirtiéndose, cuidándose... qué placer.
¿Seguirá la lluvia? A cuidarse ( y a disfrutar de sus aromas, qué rico...)
Un abrazo, niña, buen lunes!
Interesante pregunta. Glorificar la juventud y la piel tersa, pero sin darnos cuenta que esa piel perderá su tersura y ese cuerpo ganará con los años en experiencia que tan pocas veces valoramos.
ResponderEliminarUn abrazo
Lo curioso es que la mayoría, puestos a pensar sobre esto, coincidimos en el sinsentido de "glorificar la juventud", y sin embargo a eso tiende todo en los últimos tiempos...
EliminarCariños, Víctor
Creo que en cierto modo todos aspiramos a ser la mejor versión de nosotros mismos, y esto tanto física como moralmente. Después, dependiendo del carácter de cada uno, le daremos mayor o menor importancia a la percepción que de esa versión tenga el mundo. Pero nadie, además de uno, puede ser el molde de si mismo. Ni la modelo o el futbolista. Ni tu amiga, ni tu pareja. Ni siquiera el espejo. Y mi mayor temor, sin duda alguna, es no reconocerme en mi cuerpo, así como en mis actos. Y creo que me reconoceré en mi vejez, si vamos caminando juntas, tomándonos la mano. La belleza, tal y como la veo en los otros, tiene algo que ver con el reconocimiento. Ese gesto que delata, esa forma de mirar característica, o la arruga que cuando se concentra divide su frente en dos. Eso y no otra cosa es lo que nos conmueve de los otros, y lo que nos reconcilia cuando los sentimos lejos. Nunca deberíamos alejarnos tanto de nosotros mismos como para no reconciliarnos...Beso, Betina
ResponderEliminar"Ese gesto que delata, esa forma de mirar característica, o la arruga que cuando se concentra divide su frente en dos. Eso y no otra cosa es lo que nos conmueve de los otros..."
EliminarCoincido: lo que nos conmueve de los otros es en definitiva su humanidad, que se revela en gestos y huellas únicas y en las que,al mismo tiempo, podemos reconocernos. Huellas de lo que fuimos, el cuerpo que ha ido tallando el tiempo, nuestra inmensa fragilidad, nuestra condición de mortales...
Ojalá todos vayamos "caminando juntos" (con nuestra edad, con nuestra historia, con lo que vamos siendo) y podamos ser viejitos reconciliados con nosotros y con los otros.
Lindos viejitos, bah.
Besos, Vera
Querida Betina.
ResponderEliminarLeí con deleite esta entrada que no había leído antes, es que me parece que empezamos a seguirnos después de Navidad cuando publiqué mis fotos infantiles.
Me siento muy identificada con todo lo expresás y como siempre el debate que lográs con tus seguidores es interesantísimo.
Muy lindo, muchas gracias por remitirme a esta entrada, la disfruté mucho.
Gracias a vos, Eleonora. Por estar del otro lado.
EliminarUn abrazo
Ah, qué buen posteo! Sí señora. ¿quién determinó que los hombres con canas y arruguitas son "interesantes" (Richard Gere y un largo etc) y las mujeres con canas y arruguitas "abandónicas"? Seguramente la industria farmacéutica, para vendernos tinturas y cremas.
ResponderEliminarDe vez en cuando veo a mujeres valientes luciendo su pelo totalmente blanco. Y qué lindos se ven algunos. Conozco a una mujer que encaneció muy joven, de un día para el otro, debido al stress. En lugar de teñirse se dejó el pelo así, largo y plateado. Un día (me contó) una mujer se bajó de su auto y se acercó a ella cruzando toda una plaza, sólo para preguntarle con qué se teñía. Tan poco acostumbradas estamos a que lo bello pueda ser natural.