Hace poco me enteré de que Berlín describe un círculo perfecto.
Es decir: uno empieza a caminar por Berlín, sigue, sigue, da una vuelta completa y termina... en Berlín. Con O. visitamos muchas veces Parque Chas, pero no conocíamos este dato. Así que el viernes a la tarde decidimos ir a investigar el asunto.
Este es el registro de nuestra expedición:
Nótese que íbamos por la vereda de la sombra, la cual,
en alguna parte del trayecto, pasó a ser la vereda del sol.
Conclusión: efectivamente, Berlín forma un círculo perfecto.
Y ahora, una secuencia en la que se puede apreciar el principio y el fin de esta calle-calesita.
La referencia es la casa de la esquina, con la sombrilla amarilla en la terraza. La calle que se ve a la izquierda, frente a la plaza, es Berlín al 4500.
Desde este punto de vista giramos despacito. La primera calle que se ve (a la derecha de la casa de la sombrilla) no es Berlín, sino Gándara. Seguimos girando despacito (la referencia ahora es el container de basura)...
...y entonces sí nos encontramos con Berlín al 3900 (digamos, el principio).
"Este singular barrio porteño parece funcionar como un Cosmos independiente, con sus propias leyes geométricas y físicas, donde es fácil entrar y muy difícil salir, donde sus calles parecen curvadas en misteriosas dimensiones, como si se tratara de una trampa urbana, de un juego de ingenio, de un cubo de Rubik en las manos de un gigante...", dicen Guillermo Barrantes y Víctor Coviello en Buenos Aires es Leyenda 2.
Será por eso que lo quiero tanto.
























