No digo que resulte fácil. Al contrario. Ser sencillo puede ser una de las cosas más complicadas.
Vicente Huidobro dijo: "El adjetivo, cuando no da vida, mata".
En Alicia a través del espejo leemos:
“-Cuando yo uso una palabra –insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso- quiere decir lo que quiero que diga..., ni más ni menos.
-La cuestión es –insistió Alicia- si se puede hacer que las
palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
-La cuestión –zanjó Humpty Dumpty- es saber quién es el que
manda. Eso es todo.”
Horacio Quiroga, en su Decálogo del perfecto cuentista recomienda:
Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: "Desde el río soplaba el viento frío", no hay en lengua humana más
palabras que las apuntadas para expresarla.
Para Stephen King, el vocabulario es el pan del escritor. Puedes aprovechar lo que tengas sin ningún sentimiento de culpa ni de inferioridad. Es lo que le dijo la puta al marinero vergonzoso: "Oye , guapo, que no es cuestión de lo que tienes sino de cómo lo usas".
Retomo: no es fácil.
No siempre encontramos las palabras precisas para decir lo que queremos decir. Cada palabra"dice lo que dice /y además más y otra cosa" advierte Alejandra Pizarnik, por eso con ellas hay que andar con cuidado. Quizás para Quiroga era sencillo saber que "Desde el río soplaba el viento frío" era la mejor, la única forma de describir esa circunstancia. A otros puede costarles mucho más.
Esa es la tarea, claro. Ese es el chiste. A veces sale. Otras parece que salió, pero no. Y otras, tachamos, cambiamos, suprimimos, rompemos y, finalmente nos resignamos: no hay manera, no logramos decir eso que queremos decir.
Es entendible que a alguien que escribe le dé trabajo, le cueste ser simple. Lo que no soporto es que alguien que escribe decida no ser simple creyendo que eso es escribir bien, que ser un escritor es decir lo más obvio y sencillo del mundo de la forma más rebuscada posible.
Todo esto viene a cuento porque en estos días leí un par de revistas "culturales"con editoriales y reseñas llenas de frases grandilocuentes, lugares comunes y palabras "difíciles", cuyo fin evidente era impresionar al lector demostrando cuán cultos eran sus autores. El resultado es un texto confuso, pretencioso, ridículo, con una sintaxis enloquecida. Pobres palabras, da pena verlas ahí, tan tensas, tan exigidas, más perdidas que perro en cancha e' bochas...







