Ilustración: Hajnalka Cserháti
Según una antigua creencia oriental, un hilo rojo invisible conecta a las personas que están destinadas a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper.
Supuestamente, esta creencia nace cuando se descubre que la arteria ulnar conecta
el corazón con el dedo meñique.
Cuenta la leyenda que en la Luna vive un anciano.
Cada noche, el anciano sale a buscar las almas que deben unirse en la Tierra y, cuando las encuentra, las enlaza por el dedo meñique con un hilo rojo, para que jamás se pierdan.
Cada noche, el anciano sale a buscar las almas que deben unirse en la Tierra y, cuando las encuentra, las enlaza por el dedo meñique con un hilo rojo, para que jamás se pierdan.
Dedicado a los que están del otro lado del hilo, dentro y fuera de la Luna




































